Descripción del Producto
Hay frascos que se usan. Y frascos que se lucen.
Este pertenece a los dos grupos a la vez. Su vidrio tallado en facetas cambia del rosa al púrpura según dónde lo pongas: al sol del tocador se enciende, en la penumbra del dormitorio se vuelve misterio. La tapa rosa facetada y el cuello dorado rematan un objeto que pide ser visto. No lo guardes en un cajón. Déjalo donde entre la luz.
Un ramo que no se marchita
La primera impresión es floral, suave, reconocible como un jardín al amanecer. Después emerge un corazón de rosa dulce, ligero, sin empalagar, que se posa en la piel con la delicadeza de un pañuelo de seda. Es el perfume que te pones un lunes cualquiera para hacer el día más bonito y también el que eliges el sábado antes de salir. No necesita ocasión especial: convierte cualquier momento en una.


